martes, enero 23, 2007

¡¡Nieve por fin!!

La larga espera ha merecido la pena. No sé si alguna vez he visto (y no me refiero lejos, ni por la tele...) nieve, y si la he visto era muy pequeña para acordarme. Pero, madre mía, qué bonita es la nieve.
Esta mañana ha aparecido todo nevado y estaba deseando que se acabaran mis cuatro tediosas horas de clase para darme un paseo por el bosque. Si la nieve ya es preciosa encima de las casas, en la calle o en los coches, imagináos cómo es en el bosque... Es algo mágico. No sé porqué la gente dice que los inviernos son tristes.
He estado como 45 minutos andando por la nieve, jugando, haciendo un par de ángeles, y hasta me he tirado por un pequeño terraplén a modo de tobogán, como está tan blandita no te haces daño. Además no hace tanto frío como yo pensaba y no está tan húmeda a sí que puedes jugar mucho rato sin tener que volver a tu casa a cambiarte de ropa.
A ver si mañana convenzo a Cecilia para que se venga conmigo a jugar. Esta tarde no uedo porque aquí a las 16:30 ya es de noche.
Ahí tenéis unas muestras de lo chulo que ha estado.

lunes, enero 22, 2007

Lago Constanza y Theresia Schneider

El domingo 21 de enero fue santa Inés, y como todos los domingos me levanté temprano para ir a Weihungzell a misa con mi amiga alemana, Theresia. Yo llevaba un lector DVD, DivX y de todo, envuelto para regalo porque quería regalárselo a Theresia que no tiene. Cuando volvimos de misa le dije que era mi santo y ella me propuso ir a cualquier sitio que a mí me gustase. Yo había quedado con Cecilia para ver una exposición de pintura Berlinesa, así que Theresia y yo fuimos a preguntarle si se venía con nosotras, pero ella estaba ya acompañada por Davinia, así que ellas se fuero a la exposición y yo con Theresia. El DVD le gustó mucho, el único fallo es que ella no tiene TV, así que o se compra una o se lo tengo que enchufar al ordenador.
Bueno, el asunto es que decidimos ir a Konstanz, que es una ciudad "am Bodensee", en el lago Constanza.
Tardamos una hora y media en llegar a Meersburg, y cogimos el Ferry hasta Konstanz. Hacía mucho viento y había olas pequeñitas, pero Theresia estaba preocupada porque decía que las olas eran muy grandes. Algún día tendré que enseñarle el mar de verdad para que deje de reocuparse XD. Llegamos a Konstanz y comimos en un restaurante chino, eran ya las 15 y los alemanes comen a las 12, la pobre Theresia estaba casi muerta de hambre.
Luego nos dedicamos a pasear por la ciudad, el caso antiguo y a visitar una iglesia y la catedral. La ciudad es preciosa y muy tranquila, con un paseo encantador a orillas del lago y con esa deliciosa arquitectura alemana que hace que los edificios formen parte integrnte de la naturaleza del paisaje. Me encantaría vivir allí. Desde el lago constanza, como el día esta muy claro, pudimos ver las montañas nevadas de Alemania, Suiza y Austria.
Cuando se puso el sol empezaron a surgir las primeras luces de la calle, el paseo, las casas, luces tenues pero firmes que no contaminaban la belleza del cielo (como sí sucede en España). La vuelta en Ferry con esos juegos de luces y oscuridades fue mágica.
Theresia estaba muy contenta de haber venido y yo creo que fue un excelente "Namestag" (día del nombre), como lo llama ella.
Arriba podés ver a mi amiga Theresia, enmedio Meersburg visto desde el Ferry en el que viajábamos hacia Konstanz a la ida, y abajo el atardecer en Konstanz desde el paseo que hay al lado del lago.

La fiesta romana

A algunos erasmus, entre ellos creo que el más significativo es Tiziano, se les ocurrió la idea de hacer una fiesta en Heilmeyer para dar la bienvenida a los erasmus nuevos que vinieron en navidad. La fiesta fue temática sobre los romanos, así que todos nos vestimos con togas hechas con las sábanas que pudimos encontrar y muchos imperdibles para que no se viera nada (que una cosa es ser romano y otra ser indecente XD). Todos llevamos algo de comida, yo hie un bizcocho con emanems y me salió delicioso, no es que lo hubiera hecho yo ;). Había pzza hexh por Tizziano, unos canelones de los catalanes, una tortilla de cecilia y además compraron uvas, como no, todo ello regado con cerveza que para algo estamos en Alemania. En cuanto tenga las fotos, las pongo, pero me dejé la cámara en los pantalones y las togas no tienen bolsillos :P. Las fotos me las tiene que pasar Cecilia. Yo me retiré sobre las doce y media porque el domingo tenía que madrugar, pero todo salió muy bien y la gente se lo pasó en grande.

Cena con las polacas

Más ocasiones para comer, ¡estupendo!
Las polacas son dos chicas de Polonia (nadie lo hubiera adivinado) que estudian matemáticas mezcladas con informática. Son un encanto, pero no suelen acudir a las fiestas ni a las reuniones porque en Polonia parece ser que la vida está tres veces más barata y por eso pasan algunos apuros económicos. Pero sin embargo son generosas y más de una vez me han ayudado con los ejercicios de matemáticas, invitado a un té o regalado un chocolate. Así que cuando vine me propuse darles un pequeño homenaje. Estaba ya faltando a la cortesía y a las buenas costumbres españolas de los anfitriones en no invitarlas a cenar.
Así que aprovechando que me había traído turrones de España (sé que les encantan los dulces) y que de la cena con mis compañeros de piso sobró bastante comida, las invitamos a cenar Cecilia y yo (mi inseparable compañera de "fatigas"). Quedamos temprano, a las 20:30 porque parece que en Polonia cenan a esa hora o antes, pero la cosa fue tan bien que hasta las 00:30 no terminamos. La conversación fue interesante y divertida, la compañía excelente y la cena no estuvo mal, aderezada con polvorones madrileños donados graciosamente por nuestra corresponsal erasmus de Madrid, Cecilia. :)
Ahí tenéis una muestra de lo que fue.

Cena con mis compañeros de piso

Los alemanes son lentos en hacer amistades, pero una vez que ya te consideran amigo, su fidelidad es muy fuerte y son amigos de verdad. Así que intento hacerme amiga de mis compañeros de piso. Al principio de llegar yo tuvimos lagunos roces por la falta de comunicación que por supuesto ya están arreglados. Uno de mis compañeros de piso, Peter (el único austriaco, los demás son alemanes) parece ser que fue a España (Valencia) de vacaciones y se quedó enamorado de la cocina española. Cada vez que he cocindo algo para una fiesta, una tortilla de patatas o un bizcocho, él asomaba la cabeza y olía el aire. Pero antes de venirme, ya fue el colmo. Estaba harta de tanta comilona y me hice un tomate a la plancha con champiñones salteados a la salsa verde (lo más sencillo del mundo). Bueno, pues sale de su cuarto, me ve con el plato en la mano y dice: "delicious!". Yo ya no sabía so reirme o qué, así que le dije que al volver de vacaciones les haría a todos una degustación de comida española. Esa degustación fue la semana pasada. Preparé una tortilla de patatas, un pastel murciano (que se me chamuscón un poco pero a pesar de ello se lo comieron sin rechistar como si fuera lo más bueno del mundo) y una paella (Mama, gracias por la receta). Todo ello regado con dos botellas de vino Freixenet rosado que llega a Alemania (lo he comprado aquí pero yo no sabía ni que eso existía). Luego las botellas se acabaron, pero julia trajo más vino (italiano) de su cuarto y al final la cena fue muy distendida, gracias también a la agradable compañía de mi amiga Cecilia que tuvo a bien venir a ayudarme. No hice fotos, estaba muy ocupada y muy cansada después de cocinar para seis personas, pero ahí queda la historia.

De vuelta a la "rutina" de Ulm

Ya estoy otra vez en Ulm, después de las navidades. (Llegué el jueves 11 a las 3 de la mañana a mi apartamento). Una vez aquí todo es vuelta a la "rutina": clases en las que a veces me entero de todo y otras me entero de un 25%, agotadoras sesiones de hacer problemas en diferentes materias, el mal trago de pedirle apuntes a cualquier compañer@ de clase alemán, y por supuesto las fiestas, que en Heilmeyer siempre han sido una excusa para comer. Un ejemplo de esas fiesta ya ha empezado...

domingo, enero 14, 2007

Las Vacaciones de Navidad

Las vacaciones de Navidad han sido un buen ejemplo de lo bien que funciona la relatividad cuántica. Y lo digo porque se me han echo, en cuantía de horas, las más cortas de mi vida. Ha sido un poco agobiante eso de verse midiendo el tiempo para poder repartirse entre amigos, (un saludo muy fuerte a los Gambóa que me los he dejado en el tintero por desgracia), familia (con mi abuela más abuela que nunca, ya veremos...) y novio (encantador, como siempre, y más solícito que nunca). El asunto es que así que vinieron, se han ido las vacaciones y estoy otra vez en Ulm intentando terminar esta carrera que tan pronto me dá satisfacciones como me lleva por el camino de la amargura. Lo bueno es que los papeleos erasmus parecen haber llegado a su fin con buen término y lo que resta (como si no fuera gran cosa) es aprobar todas las asignaturas. Pero esta me la termino yo como sea, aunque tenga que usar el llanto femenino tan socorrido ;). Bueno, ya os iré contando lo que pase por aquí, pero este periodo pienso estar más centrada y menos juerguista. En una foto podéis ver un árbol de Navidad que no se ha visto más cargado en su vida y en la otra el modelito tradicional alemán que me puse en Nochevieja.

lunes, diciembre 18, 2006

Chocolatada

Se me había olvidado ponerlo, pero hace como un mes hicimos una maxichocolatada en la habitación de Lidia. Nos fuimos el sábado temprano al mercado que ponen debajo del Münster y compramos fruta. La verdad es que es de muy buen calidad y esta a un precio inmejorable para lo que es Alemania. Compramos más de un quilo y medio de chocolate para fundir y muchísima fruta: manzana, pera, melón, naranja y plátano. Lo pelamos todo, lo cortamos en pedacitos y con un tenedor lo mojábamos en el chocolate al estilo founde. Nos quedó delicioso. Esa noche fue buenísima, y tengo una foto de Cecilia toda manchada de chocolate que merece la pena, lo que pasa es que no estoy autorizada a publicarla por internet XD.

sábado, diciembre 16, 2006

Cena multitudinaria en Gutembergstrasse

Ayer por la noche nos reunimos todos en una cocina de la Gutemberg a comer pizza, yo hice dos tortillas de patatas que cayeron enseguida y Sezén hizo una especie de bizcocho turco bastante bueno. Era la despedida porque muchos se van este fin de semana a casa, y los que quedan nos vamos la semana que viene, que ya tenemos ganas de ver al novio y a la familia. Pues allí las pizzas salían del horno sin dolor, creo que me comí unas dos pizzas yo sóla, con patatas mojadas en salsa, sangría, cerveza (como no) y probé un poco de amareto, un licor italiano que sabe muy dulce. Con zumo de naranja está muy bueno. Pero de ahí si que me volví prontito, menuda carrera nos dimos Cecilia, Sezén y yo para llegar a Theater a la 1:30 y pillar el autobús. Pero bueno, hay que descansar también, que tanta fiesta no puede ser.

Fiesta de Navidad el la uni

La foto sale fatal, pero es la única que tengo:

Pues nada más venir cargadas de bolsas del mercado de Navidad, tuvimos, Lidia, Cecilia y yo, que ir a la Uni para comprar la entrada de la fiesta de esa noche, que consistía en pagar 3 E y te ponen un sello invisible en la mano que sólo se revela con la luz esa blanca de las discotecas. Después fuimos a una Pizzería que hay enfrente de la Heilmeyer y Ceci nos invitó a pizza. (Por cierto, el Alemania "peperoni" significa pimientos picantes, que los he sufrido en mis carnes). Luego fuimos a cambiarnos de ropa y llegamos a la fiesta a eso de las 11 de la noche. Estuvo bien porque había sitio donde removerse, la gente que quería fumar se iba fuera, y hasta pusieron los Beach Boys. Yo bebí una mezcla de fanta naranja con cerveza porque desgraciadamente no había Radler. Al final nos fuimos a las 3 en el bus gratuito que la uni nos proporcionó. Pero al llegar a Heilmeyer muchos tenían hambre y nos fuimos al piso de Cecilia a que Tiziano nos cocinara unos espaguetis buenísimos. Luego un cola cao y a las 5 a la camita, lo que se dice una buena noche.

El mercado de Navidad de Ulm

En contra de lo que se pueda pensar debido a que Nürnberg es más grande, el mercado de Navidad de Ulm no desmerece para nada. La verdad sea dicha: es un poco pequeño, pero lo compensa de sobra al estar situado bajo la imponente sombra de la torre gótca más alta del mundo. Es como un mundo aparte, un corral de madera que tiene casetas dentro, cada cual más atrayente. Ahí tienes el Glühwein, allí el Apfelküchle (como un gofre de manzana pero con forma de torta), allí gofres, un poco más allá fruta confitada y por supuesto muchas salchichas y chucrút (que me he enetrado recientemente que es "typischerweise Deutschland" ). Podría considerarse que ese es el mayor atractivo del mercado ya que alrededor de esas casetas se amontona el grueso de la gente. Pero también hay una banda en directo al pie del Münster, casetas de artesanía en madera, belenes, tiendas de miel, velas, y hasta de cristal, con el añadido de un taller de soplar cristal donde te enseñan maravillas. El el centro hay un gran árbol con muchíiiiisimas luces y al pie de este un belén a tamaño natural con un burro y obejas de verdad. La verdad es que te dejas las perras porque no es barato precisamente, pero es el sitio perfecto para comprar algunos regalillos de Navidad para llevar a los tuyos. Estos alemanes serán lo raros que tú quieras pero saben hacer las cosas.

Patinaje sobre hielo

Bueno, todavía no he visto la nieve cuajada en el suelo porque este invierno se resiste a venir en el sur de Alemania, pero ya puedo decir que he visto hielo. El martes pasado fuimos una porrada de erasmus a patinar, y después de una pequeña trampa en la entrada, gracias a la cual entramos casi gratis, nos dimos cuanta de que era la "Happy Hour" y sólo pagamos 2.50 E por alquilar los patines dos horas. Fue muy divertido. También me dí cuenta, pero eso era algo normal, de que he olvidado todo el patinaje artistico que aprendí de pequeña, y que estoy muy fofa. Me caí por lo menos tres veces, pero no me hice daño porque, eso sí, a caer con el culo también hay que saber. La verdad es que la mayoría éramos muy novatos, pero nadie tuvo ninguna caída de gravedad, aunque creo que la rodilla de Pepe Toni no volverá a ser la misma en mucho tiempo. Al día siguiente muchos tenían agujetas, pero curiosamento yo no. El asunto es que nos hemos enamorado del hielo y queremos más. Aunque en Murcia poco hielo hay, algún día tendré que llevarme a mi novio a las pistas de patinaje de Elche a hacer el singuango un rato.

sábado, diciembre 02, 2006

Mercado de Navidad de Nürnberg

En Alemania son muy comunes los mercados de Navidad, sin ir más lejos en Ulm tenemos uno al pie del Münster. A decir verdad todavía no he ido, pero en breve planeo ir. Pues bien, el mercado de Navidad de Nürnberg es el más famoso de Alemania. Allí he pasado el día y es precioso. Está al pie de la iglesia que veis en la foto. Hay un montón de puestos como de madera con diferentes cosas, artesaní en madera, bolas navideñas y otros artículos de cristal, juguetes nuevos y antiguos (había un puesto especial sólo para “Playmobil”), salchichas (cómo no, después de todo estamos en Alemania) y Glühwein, que es un vino caliente con aroma de canela que te quita el frío del cuerpo. Está muy sabroso y realmente calienta que parece mentira. Había tantas cosa bonitas que uno no sabía donde mirar. Había hasta una banda de música tocando en directo villancicos españoles (seguro que se habían enterado de que yo iba, jajaja). Si tenéis la oportunidad de ir no os lo perdáis, había tanta de gente que casi no se podía andar por la calle, pero supongo que entre semana estará más calmado. Las cosas de artesanía son un poco caras, pero el Glühwein y las salchichas están a un precio de risa y te lo pasas en grande.

lunes, noviembre 20, 2006

Tübingen

La ciudad de Tübingen se encuentra cerca de Stuttgart hacia el sur. Es una ciudad muy pequeña y prácticamente un tercio de la población son estudiantes. Pasear por ella es como estar en un perpetuo casco antiguo y tiene mucha vida nocturna con jóvenes por aquí y por allá. Nosotros nos alojamos en un albergue juvenil bastante bueno cerca del rio. Pero lo que no me gustó de la ciudad es el olor. Desde que nos bajamos del tren hasta que nos fuimos no nos abandonó el olor a cloaca de Tübingen. El rio es precioso y la ciudad tiene mucha historia. Los estudiantes de Tübingen nos llevaron a una visita turística por la ciudad y nos contaban un poco de cada sitio. Parece ser que un tal Ebrehart es el patrón de los estudiantes de la ciudad. Tiene una iglesia bonita del gótico tardío, un ayuntamiento muy decorado, al estilo alemán y un castillo en lo alto donde han ubicado la universidad. Parece que priman las carreras de letras. Luego fuimos a visitar el monasterio/castillo del último rey de Baden-Wurtemberg, allá por principios del siglo 20, con electricidad en todo el castillo. Muy moderno. Pero para mi gusto esos reyes estaban obsesionados con la caza. Me agobié un poco con todos esos animales muertos colgando de las paredes. El monasterio es precioso, en la foto podéis ver el claustro. Nos guiaron por él en una visita de unas dos horas y media sin comer nada y casi nos desmayamos, pero mereció la pena. Tiene una capilla muy bonita y el comedor de los monjes es impresionante. Es interesante de visitar pero la próxima vez que lo organicen mejor porque el domingo nos hicieron levantar a las 8 para luego estar hasta las 12 sin hacer nada. Estos alemanes…

martes, noviembre 14, 2006

La fiesta de Halloween

La verdad es que no acostumbro a celebrar Halloween. Es una fiesta más Estadounidense que otra cosa y no le veo mucho sentido. Pero aquí en Alemania la gente lo prepara en grande con calabazas en las puertas de las casas, escobas, brujas… Bueno, el caso es que íbamos a una fiesta de Halloween y se te plantea el típico dilema: ¿De qué me disfrazo? Lógicamente toda la gente elige disfraces diabólicos, de fantasmas, vampiros… pero yo estaba un poco harta de esa publicidad que dice que si eres bueno no te lo pasas bien y que tienes que ser malo para disfrutar de la vida. Así que decidí ir contracorriente (como no) y me disfracé de ángel. Me costó horrores hacer las alas, las hice yo misma con una especie de cartulina blanca, un alambre de metal para darle consistencia y plumas de verdad. También me hice una aureola con un aro de metal forrado de una tira de tela blanca de adornos. El resultado fue estupendo. ¡Todo el mundo quería tocarme las alas! Sezen se disfrazó conmigo también, aunque el disfraz se lo hice yo, y aquí nos tenéis a las dos. Nuestro disfraz fue el más logrado de toda la fiesta y el que más llamó la atención. Y que se fastidien los que creen que los malvados ganan siempre…

sábado, octubre 21, 2006

Villa Eberhart

Villa Eberhart es una antigua casa señorial que la universidad de Ulm compró y restauró. El día 13.10.06 todos los alumnos erasmus estábamos convocados a una reunión allí obligatoriamente. La verdad es que lo primero que pensé es que sería una completa pérdida de tiempo, pero no lo fue tanto. El seminario consistía en una serie de charlas sobre tediosa burocracia, créditos, equivalencias, el sistema de clases de alemania y lo más importante el Kultur Shock. El asunto es que cuando nos vamos a pasar un tiempo en el extranjero al principio todo va bien y experimentamos un subidón. Pero al empezar las clases y el mal tiempo empezamos a pensar que la cultura extranjera es peor que la nuestra y como las cosas no nos salen bien porque estamos acostumbrados a hacerlas de otra manera que podemos experimetar una depresión. Pero debemos saber lo que nos pasa para controlarlo. Al final cuando hemos superado esa etapa se supone que ya somos más maduros y que podemos integrarnos fácilmente en cualquier cultura. Comimos en un griego por 8.50 euros, muy interesante. A media tarde nos dieron un cafe aguado con pocas pastas, con las naturales consecuencias para mi aparato digestivo. Terminamos tarde y nos fuimos a casa.

Nürnberg

La universidad organizó otra de sus visitas de un día pero esta vez no era sólo para alumnos erasmus y, cuando quisimos ir Cecilia y yo a comprar la entrada, se habían agotado. Por suerte las tres chicas canarias querían vender las suyas ya que iban a ir por su cuenta. Y entonces organizamos un especia de chanchullo. Pero a última hora todos los que no teníamos entrada éramos seis. Pues menudo lío. Quedamos con todos en la oficina de relaciones internacionales para ver si las rifábamos y los que se quedaran sin entradas irían en tren. Al final tuvimos suerte y en la oficina de relaciones internacionales nos dijeron que quedaban dos entradas, que Cecilia y yo compramos. Ya estaba todo solucionado. Así que la mañana en cuestión (14.10.06) fuimos a las 8 a la parada del bus. Pero la mayoría de los que querían venir y le compraron las entradas a las canarias se quedaron dormidos y al final sólo vino uno de los cuatro. Así que tanto trabajo par nada, pero en fin. La cosa es que ya estábamos de camino a Nürnberg y allí íbamos a ver el castillo y la prisión de las catacumbas. Por la mañana fuimos directamente a ver el castillo. Dentro tiene un museo de armas medievales. Está muy bien, pero no es nada comparado con la armería del palacio real de Madrid. Finalmente pasamos al castillo en sí donde un guía iba explicando las salas en alemán y en inglés. Estuvo muy interesante porque casi todo iba sobre Carlos I de España y V de Alemania. Vimos dos cuadros muy famosos de él y su mujer que se mueven conforme tú giras en la habitación. Luego nos llevaron a la capilla que estaba dividida en tres plantas, pueblo, clero y nobleza. Finalmente vimos el pozo que es muuuuuy profundo y tiene una especie de habitación en el fondo para limpiarlo. Nos tocaba un descanso para comer y fuimos a recoger a "Popi" una amiga de Cecilia que está de erasmus muy cerca de Nürnberg, en Erlangen. Todas juntas (Cecilia, Popi, Lidia y yo) comimos en un BarfüBer y luego paseamos un rato por la ciudad. Popi se fue cuando entramos a las catacumbas. No son muy grandes pero en su tiempo debieron ser aterradoras. Todavía quedaban instrumentos de tortura y cepos como podéis ver en la foto. Luego nos montamos en el autobús y volvimos a casa, a eso de las 19.30 ya estábamos en la Heilmeyer, y menos mal porque teníamos todos mucho sueño.

Martes, despedida y cierre

Desayuno bufet en el Hotel Luitpold, una delicia para los sentdos. Es en una pequeña sala adornada con maderas y cortinas de colores suaves y agradables. Había de todo: varios tipos de pan, queso, mantequilla, fiambre, fruta, yogurt, café, leche, muesli, tres tipos de mermelada, té... y las camareras te servían con el traje tradicional bávaro. Vamos que nos pusimos como auténticos cerdos. Después decidimos dejar la habitación y tras recoger un poquito y asearnos fuimos a dejar la maleta en la consigna de la Hauptbahnhof y ya estabamos listos para ver Munich. No tuvimos mucho tiempo porque José Andrés debía coger el avión a eso de las 16.30 h, así que decidimos ir a unos de los "Walking Tours" organizados para conocer la ciudad de Munich. Quedamos en la Marienplatz a las 10 y allí encontramos a nuestro guía, un tipo calvo que hablaba en inglés. Nos llevó andando por un montón de calles, y la verdad es que Munich es precioso. Tiene muchas construcciones antiguas y las belleza de sus edificios es inigualable. El tour terminó 2 horas y media después, y nos dejó justo al lado de la giptoteca. Yo jamás en mi vida había oído hablar de algo así, pero José Andrés me dijo que en aeropuerto había visto propaganda de eso y que parecía de esculturas. Entramos, y efectivamente era de esculturas. No es muy grande pero merece la pena porque están muy bien conservadas. Después de eso eran las 14 y mis pies y mi estómago estaban pidiendo pista. Así que fuimos (andando, cómo no) a la Hauptbahnhof otra vez y allí comimos algo rápido en un Burger King. Cogimos la maleta de la consigna y tomamos el S8 hasta el aeropuerto. Nos costó un poquito encontrar la terminal de facturación de Air Berlín. Pero al final llegamos. Aquello estaba más abarrotado de gente que un tren a Munich en plena Oktober Fest. Así que tuvimos que esperar de pie otro rato muy largo. Al final todo bien, encontramos la puerta de embarque y m novio se fué de vuelta a su casa. Yo cogí otro S8 a Munich y de allí un regional hasta Ulm. Llegó mi novio antes a España que yo a Ulm, pero así están los transportes.

Lunes, quemando la Oktober fest

El lunes nos levantamos temprano para coger el tren de las 10 a Munich. Tal cosa no hubiéramos hecho, ya que el tren estaba abarrotado de gente que como nosotros iba a la oktober fest. El ambiente no era demasiado bueno, gente bebiendo y esas cosas, y al final llegamos tarde a Munich. Fuimos directamente al Hotel Luitpold, nos presentamos en recepción, nos dieron nuestra llave y subimos a la habitación. Pequeñita y acogedora, nada de lujos pero sí pequeñas comodidades como tele, dos camas juntas, un edredón para cada uno y dos almohadas. Nos aseamos un poquito y nos fuimos a la oktober a comer pollo, brezel, y por supuesto a beber cerveza.

domingo, octubre 15, 2006

Domingo, el tercer día

Estabamos cansados del día anterior así que nos levantamos tarde y nos fuimos a la universidad. Porque allí podíamos tener acceso a internet y porque quería enseñarle que realmente se parece a "Silent Hill". Fuimos andando por un camino alternativo que transcurría por el medio del bosque, la verdad es que en esto Ulm es precioso. El camino duró 30 minutos y hubo una zona un poco peligrosa llena de barro resvaloso, pero al final llegamos a la mensa. Pero ¡sorpresa! la puerta de a mensa (cafetería de la universidad) estaba cerrada. Así que dimos unas vueltas buscando otra puerta. La encontramos y nos metimos en una PC-pool (salade ordenadores) que estaba completamente vacía, como el resto de la universidad.Decidimos que, como ida y vuelta Ulm-Munich nos salía a 100 euros, podríamos buscar un hotel barato en Munich para pasar la noche del 2.10 al 3.10. Encontramos el hotel Luitpold de tres estrellas a 88 euros la noche en habitación doble con desayuno bufet incluido y lo reservamos. Además está muy cerquita de la Hauptbahnhof. Paseamos por el casco antiguo de Ulm con su muralla para contener al Danubio, vimos casa típicas con alucinantes pinturas y relojes móviles y estuvimos a las orillas del Danubio disfrutando del paisaje. Pensábamos coger un barco turístico para dar una vuelta por el Danubio, pero al final llovía mucho y el barco no pasó. Esa noche estuvimos esperando para ver si podíamos comer en una terracita muy chula con antorchas que hay al lado del Münster, pero estaba cerrada y tras buscar una terraza mejor sin éxito, volvimos a nuestro adorado BarfüBer a cenar un pedazo de platanco.Y pronto a la cama que a la mañana siguiente teníamos que coger el tren a Munich.